Imagen del día

El alma que está enamorada de Dios es un alma gentil, humilde y paciente – San Juan de la Cruz
Son los hechos, no los dichos, los que demuestran si amamos a Dios o nos amamos a nosotros mismos o a cualquier cosa mundana. Quien

¿Qué cruz puede llamarse grande, si Tú, Señor, ayudas a llevarla? – Beata Rafaela Ibarra
Hermoso es confiar en el Señor, que no abandona nunca a los suyos, aunque, a veces, pueda la ceguera humana ver otra cosa distinta. Porque

Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto (I DOMINGO DE CUARESMA)
Foto: J. Serrano “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto” I DOMINGO DE CUARESMA (Mateo 4, 1-11) Estamos rodeados de falsos

Una penitencia muy buena es dedicarse a cumplir los deberes cotidianos con exactitud y a estudiar y trabajar con todas nuestras fuerzas – San Pedro Damiani
La mortificación física y voluntaria del cuerpo no es buena penitencia si nos aparta de poder cumplir con nuestras obligaciones. A veces queremos auto convencernos

Cuánto amo el estar aquí (junto al sagrario); es tanto lo que le tengo que decir a Jesús – San Francisco Marto
Postrarnos junto al sagrario, donde está Jesús, para acompañarle, sentir su presencia, contarle nuestras penas, inquietudes y deseos. Hablar con Él, de amigo a amigo,

Con la cruz Jesús ha abierto de par en par la puerta entre Dios y los hombres – Papa Benedicto XVI
Por mucho que nos empeñemos, no podemos prescindir de la cruz. Porque es en ella donde nació nuestra salvación, ya que Cristo la utilizó de

Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha (Miércoles de Ceniza)
Foto: J. Serrano “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” MIÉRCOLES DE CENIZA (Mateo 6, 1-6. 16-18) ¡A bombo y platillo!

“La perfección cristiana sólo tiene un límite: el no tener límite” – San Gregorio de Nisa
Si deseamos ser perfectos, meta a la que debemos aspirar como creyentes, porque es lo que se nos pide, debemos convencernos de que nunca encontraremos

No hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos – Papa Benedicto XVI
La razón de nuestro existir está suficientemente clara: Dios nos quiere para sí y para que, por Él, nos demos a los demás. Para eso