No hemos sido colocados en la sociedad de la que formamos parte para vivir aislados. Ni para que gire todo en torno nuestro. El cristiano está llamado a formar comunidad con los que le rodean. Sin sentirnos nunca superiores a los otros. Estamos destinados a formar la familia humana en la que debemos aportar cuanto somos para el bien común. Para que el Dios Uno y Trino sea la fuerza que nos lleve a conseguir que el mensaje del Evangelio llegue a todos.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



