Resulta muy fácil escabullirse entre las mentiras, las medias verdades y los silencios cómplices. Porque, a menudo por no decir siempre, decir la verdad conlleva costes de todo tipo: enfados, enemistades humanas, incomprensiones, perjuicios de todo tipo y hasta rechazos y condenas. Pero si realmente buscamos hacer el bien, que es para lo que hemos sido llamados, estamos obligados a decir la verdad en todo tiempo y lugar. Con respeto, con caridad.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien por mí (Domingo IV del Tiempo Ordinario)
Foto: J. Serrano “Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien por mí” DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO (Mateo,



