Quejarnos porque hay problemas en la sociedad no conduce a nada. Lamentarnos porque los que están llamados a dirigir los asuntos públicos no actúan como deberían, no mejora el funcionamiento de las instituciones. Los cristianos tenemos la obligación de trabajar por mejorar las estructuras sociales para que funcionen en beneficio de todos, especialmente de los más necesitados. Debemos comprometernos personalmente en la construcción de un mundo mejor. Sobran criticones y faltan personas decididas a cambiar lo que está mal.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien por mí (Domingo IV del Tiempo Ordinario)
Foto: J. Serrano “Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien por mí” DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO (Mateo,



