Quejarnos porque hay problemas en la sociedad no conduce a nada. Lamentarnos porque los que están llamados a dirigir los asuntos públicos no actúan como deberían, no mejora el funcionamiento de las instituciones. Los cristianos tenemos la obligación de trabajar por mejorar las estructuras sociales para que funcionen en beneficio de todos, especialmente de los más necesitados. Debemos comprometernos personalmente en la construcción de un mundo mejor. Sobran criticones y faltan personas decididas a cambiar lo que está mal.

Vivir la presencia de Dios como lámpara encendida – San José María Rubio
Estar en paz con Dios es vivir con alegría la fe del Evangelio. Esto no es posible ocultarlo. Porque se transmite a



