Imagen del día

Hazte como niño pequeño, porque a los tales enseña Dios sus secretos – San Pedro de Alcántara
Nos falta la inocencia de los niños pequeños, la humildad de las gentes más sencillas, el desprendimiento de los que nada tienen ni desean. Nos

Alma mía, no dejes pasar día alguno sin rendir tus respetos a María – San Casimiro de Polonia
Santa María, Señora nuestra, bendita entre todos y llena de gracia. Que, aunque pecadores e indignos, nos sintamos hijos tuyos en todo tiempo y lugar.

En lo ordinario de nuestro día a día, estamos construyendo para la eternidad – Santa Catalina Drexel
No quieres, Señor, que hagamos grandes cosas. Al menos, de forma permanente. Es en las tareas sencillas de cada instante donde nos pides que trabajemos

La humildad no tiene fin, es como el mar – Santa Ángela de la Cruz
Señor, somos conscientes de que no somos lo suficientemente humildes. Porque nos gusta que reconozcan nuestra valía y nuestros méritos. Porque nos consideramos superiores a

Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! (II DOMINGO DE CUARESMA)
Foto: J. Serrano “Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!” II DOMINGO DE CUARESMA (Mateo 17, 1-9) Estamos a gusto muchas veces: cuando nos salen

Sin humildad y sin caridad no llegaremos a ser nunca nada – Beato Marcelo Spinola
Dos virtudes unidas, sobre las que se asienta la santidad. Sin humildad y sin caridad, nada somos y nada de lo que hagamos tiene sentido.

El Señor pagará todo lo que se hace por Él, aunque sea regalar a otro un vaso de agua – San Gabriel de la Dolorosa
Nada de lo que hagamos por los demás quedará sin recompensa. Ni siquiera una sonrisa a esa persona que nos ha mirado con animadversión. Si

Reprender a los demás es muy fácil, pero es muy difícil mirarse bien a sí mismo – San Francisco de Sales
Solemos considerarnos mejores de lo que realmente somos. Decimos que nos conocemos bien pero no es cierto. Tenemos encima de nosotros demasiadas capas de autoestima

La presencia de Dios es un remedio contra todos los vicios – San Basilio el Grande
A veces buscamos escaparnos de la presencia de Dios porque los halagos mundanos son muy fuertes y engañosos. Por eso, cuando huimos de Él, no