Aunque la mayoría no seamos maestros de profesión, sí somos, como cristianos, educadores de los demás. Porque entre nuestros cometidos por ser cristianos está el de dar ejemplo, con nuestros actos y nuestras palabras, a niños y mayores. A los pequeños, principalmente, que aprenden bien de todo lo que ven. Sin duda alguna que, si nuestros comportamientos y dichos son los que un creyente debe tener y decir, haremos mella en ellos y conseguiremos que, cuando sean adultos, vivan felices y sean amigos de Dios.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



