A veces nos gusta balancearnos en la inseguridad, aún a riesgo de perder el equilibrio y caer al vacío. Mejor estaremos si nos apartamos del precipicio que nos lleva a cometer el mal. No olvidemos que somos débiles y la tentación es siempre fuerte. Tengamos la valentía de alejarnos del precipicio, porque si no lo hacemos, terminaremos por caer en el abismo.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



