Lo dice expresamente el Señor: sed mansos y humildes de corazón. Él nos dio ejemplo pues, siendo Dios y Señor, se hizo hombre y nos sirvió a nosotros, pecadores e ingratos. Para que aprendamos a comportarnos como seguidores suyos. Si queremos llegar a parecernos en algo a Cristo, el camino no es otro que reconocernos como somos y vivir aplicando sus enseñanzas en todos nuestros actos y pensamientos. Con humildad, comportándonos con quienes nos rodean de forma amable, sintiéndonos servidores suyos y no superiores.

«No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (XXIV T. ORDINARIO)
Foto: R. Misas «No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» XXIV T. ORDINARIO (Mateo 18, 21-35) Hoy



