En la entrega total a quienes nos necesitan está la virtud del amor. Repartir lo sobrante o lo superfluo, ni nos transforma a nosotros ni resuelve el problema real del mundo que nos rodea y del que somos parte. Quien se dice creyente en Cristo no puede conformarse con repartir migajas, porque si no se está dispuesto a dar hasta la propia vida, no servirá de nada lo que se haga.

«Estoy con vosotros todos los días» (ASCENSIÓN DEL SEÑOR)
Foto: R. Misas «Estoy con vosotros todos los días» ASCENSIÓN DEL SEÑOR (Mateo 28, 16-20) Los templos se vacían y los pastores



