La Virgen María, la más humilde de todas las criaturas, es la más grande a los ojos de Dios y se sienta, como Reina, a la derecha de Cristo Rey – Benedicto XVI

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Orgullosos nos sentimos porque María, mujer sencilla y humilde, de la estirpe de los hombres, ha sido coronada por Dios. Es nuestra Madre y nuestra Reina. Nuestra permanente protectora. Acudamos a ella siempre, necesitados o no. Porque seremos atendidos en todo momento. Nunca nos sentiremos solos. Ni siquiera cuando nos encontremos en las horas más tenebrosas de nuestra vida.

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