Vivir la fe de forma tibia, poco valor tiene. El cristianismo no es un regalo que se nos haya dado para disfrutar de él en algunos momentos. Hay que saborearlo permanentemente. Empaparnos de él. Y transmitirlo a quienes tenemos más cerca. Para que ellos puedan también disfrutar de este rico don. Hay que comprometerse sin complejos con el mensaje de Jesús. Vivirlo y comunicarlo a los otros.

Ningún pecado del hombre puede cancelar la misericordia de Dios – San Juan Pablo II
Dios es Padre misericordioso en grado infinito. Está dispuesto a perdonar siempre, por muy grandes que sean nuestras infidelidades. No tengamos, pues,



