No es nada bueno quedarse cruzados de brazos, sin hacer nada. Porque las personas ociosas, que no saben qué hacer o no quieren realizar ninguna tarea, son propensas a los lamentos cuando las cosas no van bien o ellas se encuentran en situaciones complicadas. Hay que estar bien activos. Porque el alma es propensa a dormirse en la comodidad, la abulia y la apatía. Estar ocupados todos los momentos del día es síntoma de vitalidad, de querer seguir aportando energías para avanzar en el seguimiento de Cristo y construir un mundo mejor.

Humildes, humildes: es la virtud cristiana que a todos toca – Juan Pablo I
Nuestra sociedad, formada por creyentes y no creyentes, está necesitada de personas que vivan la virtud cristiana de la humildad. Son las



