No importa que no la veamos. Sabemos que la gracia divina está presente en los que creemos en Jesús. Con ella se nos otorga un poder inmenso, pues quedamos transformados en hermanos del Señor y en hijos de Dios. ¿No supone esto tener una fuerza sin límites? ¿Qué nos impide lanzarnos a transmitir esta fe? ¿Por qué tenemos miedo de compartir esta dicha con los que aún no conocen que existe?

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



