Dios nos hizo libres. Para que seamos capaces de elegir. Por eso nos dotó de capacidad para distinguir el bien del mal. Nuestras decisiones deben estar fundadas en este principio que es consustancial a la dignidad humana. No debemos ser esclavos de nada ni de nadie. Pero tampoco debemos confundir la libertad como seres humanos que somos con el albedrío gobernado por la sinrazón, los caprichos o los deseos egoístas.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



