Somos tentados de mil maneras para que nos apartemos de la senda correcta, que es la que nos lleva a Dios. Únicamente cuando damos nuestro consentimiento para desviarnos del buen camino, obramos de manera culpable. Para volver a la ruta de la que nunca tendríamos que desviarnos, no hay otro modo que no sea el suplicar la misericordia de nuestro Padre, que siempre nos concederá el perdón.

Corazón de Jesús, que yo no me canse en tener paciencia y ser benigno con los enemigos y amigos – San Manuel González
La paciencia de Jesús con cada uno de nosotros es inmensa. Nunca nos da por perdidos, aunque cometamos las mayores barrabasadas. Siempre



