Cuando a una amistad le ponemos fecha de caducidad, por los motivos que fuere, estamos desvirtuando su sentido auténtico. Porque un amigo de verdad lo es para siempre. Aunque haya encontronazos, momentos de duda y disgustos en las relaciones. Un amigo auténtico no nos hiere nunca, aunque pueda parecernos que sí. Las heridas que nos cause siempre son saludables y curables. Sus críticas nunca tienen maldad. A los amigos no se les quita y se los pone según nos venga bien. Es precisamente en las crisis donde se prueba si la amistad lo es o no.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



