Los santos nos han enseñado que la alegría de servir a Dios no es algo perecedero, sino que pervive para siempre. Porque las glorias y gozos del mundo pasan con gran rapidez. Como si fueran un suspiro. En cambio, vivir conforme nos enseña el Evangelio es sentirnos plenos de una dicha que no se acaba. Porque tras el gozo de disfrutarla aquí nos espera el disfrutar de ella eternamente.

Vive siempre como si este fuera el último día de tu vida, porque el mañana es inseguro, el ayer no te pertenece y solamente el hoy es tuyo – San Maximiliano Kolbe
Cada instante, no solo cada día, hemos de vivirlo como si fuera lo último que se nos concede. Del pasado, solamente podemos



