Cuánta paciencia tienes con nosotros, Jesús. No te cansas nunca de nuestras mentiras, nuestros engaños, nuestros egoísmos, nuestras infidelidades. Sabes que somos débiles, que caemos una y otra vez. Nos aceptas como somos y siempre nos esperas. Quieres que volvamos a confiar en ti, que acudamos a tu lado, que nos levantemos del barro que nos envuelve. Gracias por tu inmensa misericordia, por aguantarnos con tanta miseria como llevamos. Perdónanos. Agárranos con tus manos para que podamos caminar con más seguridad y caernos menos veces.

Corazón de Jesús, que yo no me canse en tener paciencia y ser benigno con los enemigos y amigos – San Manuel González
La paciencia de Jesús con cada uno de nosotros es inmensa. Nunca nos da por perdidos, aunque cometamos las mayores barrabasadas. Siempre



