Cuánta paciencia tienes con nosotros, Jesús. No te cansas nunca de nuestras mentiras, nuestros engaños, nuestros egoísmos, nuestras infidelidades. Sabes que somos débiles, que caemos una y otra vez. Nos aceptas como somos y siempre nos esperas. Quieres que volvamos a confiar en ti, que acudamos a tu lado, que nos levantemos del barro que nos envuelve. Gracias por tu inmensa misericordia, por aguantarnos con tanta miseria como llevamos. Perdónanos. Agárranos con tus manos para que podamos caminar con más seguridad y caernos menos veces.

Vive siempre como si este fuera el último día de tu vida, porque el mañana es inseguro, el ayer no te pertenece y solamente el hoy es tuyo – San Maximiliano Kolbe
Cada instante, no solo cada día, hemos de vivirlo como si fuera lo último que se nos concede. Del pasado, solamente podemos



