Ábrenos, Señor Jesús, los ojos para verte a Ti en cada persona con la que nos cruzamos. Danos fuerzas para que no pasemos de largo ante las necesidades de los demás. Ayúdanos a sentirnos generosos, serviciales y desprendidos. Que entendamos de una vez y para siempre que, si queremos ser fieles a tu doctrina, no tenemos otra senda por la que caminar que mirar tu rostro reflejado en los más desvalidos de los hombres, los desposeídos, los ignorantes, los enfermos, los repudiados, los abandonados, los presos, los encarcelados… Porque en cada uno de ellos estás Tú, Señor.

Corazón de Jesús, que yo no me canse en tener paciencia y ser benigno con los enemigos y amigos – San Manuel González
La paciencia de Jesús con cada uno de nosotros es inmensa. Nunca nos da por perdidos, aunque cometamos las mayores barrabasadas. Siempre



