María, nuestra Madre, lo es todo para los que nos consideramos hijos suyos. Por eso nos sentimos alegres cuando la alabamos y bendecimos. Pronunciar su nombre nos llega de inmensa paz. Si la llevamos siempre con nosotros, seremos los más dichosos. Ella nos guiará siempre por el buen camino, el que nos conduce a su Hijo y hermano nuestro, Jesús.

Para los cristianos no existen los hombres extraños. Nuestro prójimo es todo aquel que tenemos ante nosotros y que tiene necesidad de nosotros – Santa Edith Stein
Un creyente no puede cerrar los ojos ante las personas que están a su lado, sean ricas o pobres, sabias o ignorantes,



