Es fácil caer en la tentación de responder de forma irascible cuando nos llevan la contraria o nos vilipendian, acertada o equivocadamente. Pero lo correcto es mantener la calma, sosegar nuestra alma y no devolver mal por mal, sino responder con el bien, que puede ser una sonrisa, un no dar importancia a lo que dicen de nosotros, e, incluso, perdonar de corazón a quien intenta ofendernos. Porque si somos capaces de dominarnos allanaremos todos los caminos de las relaciones humanas, por muy defectuosos que parezcan.

La amistad que se puede concluir, nunca fue verdadera – San Jerónimo
Cuando a una amistad le ponemos fecha de caducidad, por los motivos que fuere, estamos desvirtuando su sentido auténtico. Porque un amigo



