O ponemos a Dios en el centro de nuestras vidas o quedamos sometidos a los ídolos que nos acechan por doquier y que nunca nos dejarán en paz. Miremos a nuestro alrededor y comprobaremos que, cuanto más se aleja el hombre de Dios, menos felicidad encuentra. Incluso cuando nosotros mismos nos apartamos un poco de Él, nos sentimos inseguros y sin paz en nuestros corazones.

La dignidad del hombre requiere que obre según su libre elección, sin ninguna coacción externa – San Pablo VI
Dios nos hizo libres. Para que seamos capaces de elegir. Por eso nos dotó de capacidad para distinguir el bien del mal.



