Hermosa verdad la de que nadie se salva solo. Creer en Jesús, caminar siguiendo sus mandatos, nos ha de llevar a vivir en comunión con los demás. Mi fe no es válida si no la comparto y la vivo con los que me rodean. Mi fe es un regalo divino que se me ha dado gratuitamente para que fructifique compartiéndolo, uniéndolo a la fe de los demás. Dios no quiere que me aísle, sino que me sume a los demás creyentes, que los apoye y me apoye en ellos, que formemos entre todos la familia para hacer visible que somos comunidad.

Fervorosas, sí, pero no de las que dejan el trabajo a las demás – Santa Teresa de Jesús Jornet
No está reñidos el trabajo con las prácticas piadosas. Ambos se complementan. Un cristiano que reza no huye de sus obligaciones para



