Cristo se ha quedado presente entre nosotros. Es su gran gesto de amor. Muere por nosotros y se nos da a sí mismo en el pan y el vino convertidos en su cuerpo y su sangre. Para alimentarnos. Para convertirnos en Él. Para animarnos a ser mejores. Para ayudarnos a crecer en la fe que nos ha regalado. En la Eucaristía encontramos el alimento completo para resistir los envites que intentan destruirnos y la fuerza necesaria para seguirle. Comulgar es empaparnos de Jesús y llenarnos de su amor para amar a los demás como Él nos pide.

Vive siempre como si este fuera el último día de tu vida, porque el mañana es inseguro, el ayer no te pertenece y solamente el hoy es tuyo – San Maximiliano Kolbe
Cada instante, no solo cada día, hemos de vivirlo como si fuera lo último que se nos concede. Del pasado, solamente podemos



