La solución a muchos enfrentamientos entre personas y entre pueblos está en que quienes aman la paz se impliquen pacíficamente. La violencia no se elimina con violencia ni la paz se impone con la guerra. Al que más grita no se le calla con voces más altas. Cada uno de nosotros debemos intentar ser imitadores de Jesús, convirtiéndonos en personas de paz siempre dispuestas a escuchar, comprender, dialogar y ayudar al otro. Aunque no recibamos recompensa alguna por ello.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



