Somos propensos a entrar en polémicas estériles y peleas sin sentido. Diariamente, nos encontramos en situaciones en las que nuestra soberbia nos impele a mostrarnos altaneros, engreídos y sabedores de todo. Discutimos por nimiedades y negamos al otro que tenga parte de razón en sus planteamientos. Incluso llegamos a acalorarnos y a pasar a la riña, el enfado y la descalificación del contrario. ¡Cuántos disgustos nos ahorraríamos y evitaríamos a los que nos rodean si antes de hablar nos mordiéramos la lengua!

Espíritu Santo, que en la tierra… no sea yo paja inútil ni cizaña perjudicial, ¡sino grano bueno! – San Manuel González
Podemos, con los ejemplos de nuestras vidas, ser cualquier cosa menos aquello que debemos ser, que es ser semilla que nace, crece



