Si practicamos la caridad para que los demás nos lo reconozcan y nos den las gracias, o porque es lo que se lleva en determinados ámbitos sociales, o para que se sumen a nuestras ideologías o intereses, estaremos desvirtuando lo más hermoso del símbolo de los cristianos, que es el amor sin contrapartida alguna. Quien ama como Cristo quiere que los creyentes amemos no impone nada, sino que se da por completo. No utiliza la caridad para hacer proselitismo ni para recibir recompensas terrenas. Ni se queda con una parte de lo que debe dar. Porque el amor de los creyentes o es total o no es amor.

Quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien – Papa Francisco
No vivimos solos, sino que somos parte de una comunidad de hijos de Dios. No somos únicos en esta tierra, sino que



