Las buenas intenciones no son suficientes para hacernos mejores. Es necesario que vayan acompañadas de hechos. Si queremos hacer una buena obra, tendremos que ponernos en marcha y hacerla. A veces nos quedamos en los buenos deseos y no damos el paso para convertirlos en acciones. Nos dejamos vencer por la pereza. Es tan fácil abandonarse que solamente con una permanente lucha contra ella podemos avanzar.

¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? (V DOMINGO DE CUARESMA)
Foto: J. Serrano “¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?” V DOMINGO DE CUARESMA (Juan 11, 1-45)



