Lo esencial en la Navidad es comprender que Dios se vistió de nuestra carne por amor. Un amor que los que así lo creemos debemos transmitir a los que nos rodean. Todo lo demás es superfluo, aunque sea materialmente atractivo. No revistamos el pesebre de riquezas ni la sencillez de soberbia, porque el Niño que nos ha nacido solamente se alberga en el corazón de los que se muestran pobres y humildes, dispuestos a entregarse a Él.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



