Dos virtudes unidas, sobre las que se asienta la santidad. Sin humildad y sin caridad, nada somos y nada de lo que hagamos tiene sentido. En este tiempo cuaresmal bien nos hará meditar más sobre nuestra pequeñez y sobre el compromiso que tenemos adquirido por el bautismo para ser ejemplos vivos de amor a los demás. Cuanto más ejerzamos estas virtudes, más sólidos serán los cimientos sobre los que hemos de levantar nuestra vida de cristianos comprometidos.

Ante Dios los ruegos de los santos son ruegos de amigos, pero los ruegos de María son los ruegos de Madre – San Alfonso María de Ligorio
Acudir a María es tener la certeza de que acudimos a la madre que nos conoce, nos escucha y nos ayuda. Es



