Los santos, siguiendo el ejemplo de Jesús, nos enseñan con sus hechos que la mejor manera de acercar a la gente a Dios es amando sinceramente, en especial a los más necesitados. Si en los primeros tiempos del cristianismo se decía de los creyentes “mirad cómo se aman”, en la época convulsa que nos toca vivir, el método más seguro para hacer que crezca el número de los que se acercan a vivir nuestra fe es predicar con el amor, no imponiendo la doctrina ni anatemizando a los que no son de nuestro parecer.

Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico? Veo a mi Cristo humillado y despreciado, ¿y seguiré deseando que me rindan honores? – San Cayetano de Thiene
Estamos acostumbrados a correr detrás de las riquezas terrenales como si fueran los ídolos a los que hay que adorar. Huimos de



