Si la fe es capaz de mover montañas, ¿por qué dudar de que todo lo podemos conseguir confiando en quien vino a salvarnos de nuestras miserias? A menudo no logramos llegar a la meta porque desconfiamos de que, aunque somos pequeña cosa, si contamos con Él, llegaremos hasta el final, aunque nuestras fuerzas sean limitadas. Si creemos de verdad, actuaremos en consecuencia y seremos capaces de hacer maravillas.

«No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (XXIV T. ORDINARIO)
Foto: R. Misas «No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» XXIV T. ORDINARIO (Mateo 18, 21-35) Hoy



