Acción Católica General

Málaga

«Mujer, qué grande es tu fe» (XX T. ORDINARIO)

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«Mujer, qué grande es tu fe» (XX T. ORDINARIO)
Foto: R. Misas

También en los aledaños de nuestras comunidades y grupos
hay personas que nos dan ejemplo
renunciando a sus vidas cómodas
para asumir tareas ingratas o misiones difíciles.
Aunque no crean en el mismo Dios que nosotros
asumen compromisos que a nosotros nos cuesta renunciar.
Los consideramos alejados
pero nos dan mil vueltas
en cumplir el mandamiento del amor.

Te rendiste, Señor, ante la mujer cananea.
Aunque pienso que lo que hiciste fue provocar a los que te seguían.
Ella no era de tu pueblo
pero confió en ti.
Su hija estaba poseída y te pidió ayuda gritando
para que la salvaras.
Se arrodillo, con fe, ante ti.
Y supo responderte cuando le dijiste que no se quita el pan a los hijos
para dárselo a los perritos.
Claro que no, pero los perritos también comen las migajas que caen de la mesa.
Una mujer que no estaba entre los seguidores
pero que demostró tener una fe inmensa.

Señor, hoy me arrodillo ante ti,
como la mujer cananea.
Y te suplico, como ella te suplicó,
que eches de mí
los demonios que atenazan mi fe,
los orgullos que me impiden verte en los otros,
los egoísmos que me llevan a no compartir,
los miedos que no me dejan dar la cara por ti…
Señor, ayúdame a seguirte,
aunque no sea de los elegidos;
dame las migajas que caen de tu mesa
para poder resistir los zarpazos de los que tiran de mí
para separarme de ti.
Nunca los permitas que me alejen
de tu compañía,
aunque sea el último de los que vamos hacia ti.

José Serrano Álvarez

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