Solemos ser propensos a guardar en nuestro interior y no olvidar los agravios que nos hacen. En cambio, a menudo damos poca importancia cuando nos hacen un bien. Es como si lo malo tuviera para nosotros más importancia que lo bueno. De igual forma nuestra relación con el Señor nos lleva frecuentemente a quejarnos de que no recibimos determinados favores y, en cambio, se nos dan penas, dolores y calamidades Nuestro egoísmo es un mal que haríamos bien en ir desterrando de nuestras vidas porque no se corresponde con lo que se nos enseña en el Evangelio.

Vive siempre como si este fuera el último día de tu vida, porque el mañana es inseguro, el ayer no te pertenece y solamente el hoy es tuyo – San Maximiliano Kolbe
Cada instante, no solo cada día, hemos de vivirlo como si fuera lo último que se nos concede. Del pasado, solamente podemos



