La conciencia buena nos produce paz, interior y exterior, si actuamos conforme es nuestro deber como creyentes. Además de eso, nos sentimos alegres hasta tal punto que somos capaces de superar los contratiempos y malos momentos que aparentemente pudiera traernos el obrar correctamente. Si tenemos una buena conciencia, no podrá hacernos daño nada. Porque será mucho mayor la alegría que brote en nosotros que todos los sufrimientos que nos puedan ser causados.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



