Para que el espíritu solidario entre los hombres sea una realidad, a cada uno de los que creemos en que ésta es la mejor forma de acabar con las injusticias, nos corresponde renunciar a nuestros personales egoísmos. De esta manera podremos empezar a tejer espacios de comprensión hacia los demás para buscar las soluciones a los muchos problemas que dañan la convivencia humana. Tenemos que abrirnos a los otros y pensar menos en nosotros.

Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico? Veo a mi Cristo humillado y despreciado, ¿y seguiré deseando que me rindan honores? – San Cayetano de Thiene
Estamos acostumbrados a correr detrás de las riquezas terrenales como si fueran los ídolos a los que hay que adorar. Huimos de



