La tristeza y el abatimiento no deben entrar en los planes de quienes nos sentimos cristianos. Porque nuestra fe es la garantía de que, si somos fieles a ella, sabremos poner sonrisas en medio de los dolores que nos puedan sacudir. Dios no nos quiere mohínos, sino exultantes de gozo, aún en medio de las tribulaciones y las amarguras de este mundo. Despertémonos, cada día, dispuestos a demostrarnos a nosotros mismos que estamos contentos y felices.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien por mí (Domingo IV del Tiempo Ordinario)
Foto: J. Serrano “Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien por mí” DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO (Mateo,



