No es amor auténtico aquél que se queda solamente en las palabras, por muy hermosas que éstas sean, o en el deseo que no llega a transformase en hechos. Se requiere, para que el amor sea auténtico, que lo demostremos con hechos reales, con actuaciones que, a menudo, nos cuesta realizar. Hoy más que nunca son necesarios los cristianos que viven su fe de manera consecuente: haciendo el bien por allá por donde pasen.

¡Maestro, Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! – San Bartolomé
Seguir a Jesús, reconociendo que es el Hijo de Dios que vino a salvarnos, es el principio sobre el que ha de



