Sobran complejos en los que nos consideramos creyentes. A menudo carecemos de la fuerza necesaria para demostrar que la fe es algo muy vivo que puede y debe alumbrar a los hombres de hoy. Nos mostramos débiles. Tal vez por comodidad o por falsa modestia. Pero hoy más que nunca es preciso que nuestra fe, vivida plenamente, hable a las gentes de nuestro entorno que el amor de Dios es lo único que puede hacernos más humanos y solidarios, más libres y comprometidos. Porque la fe es lo único que nos salva.

La oración es el alimento del alma y la presencia de Dios bien llevada es una oración no interrumpida – Santa María Josefa Sancho de Guerra
Dios y Señor nuestro, concédenos la gracia de sentirnos siempre en tu presencia. Para que con nuestras palabras y nuestras obras podamos



