Mucho más fácil resulta acercarnos a los otros, para brindarles nuestra amistad, si lo hacemos mostrándoles la sonrisa sincera que nos lleva a despojarnos de nuestro egoísmo, reconociendo que el otro es más importante que el yo. Hagamos amigos protegiéndolos con el cariño que brota de un corazón que busca hacer bien y no aprovecharse de nadie sino ayudar desinteresadamente.

Si hay una gran caridad, se producirá una gran renovación católica – San Luis Orione
Sin caridad, estamos lejos de lo que Jesús nos pidió que hiciéramos. Cada uno de los cristianos tibios tenemos nuestra parte de



