Somos propensos a culpar a los otros, eximiéndonos a nosotros mismos de toda culpa. Hasta en las más pequeñas cosas culpamos a los demás para liberarnos de la responsabilidad que nos concierne. ¿Es esto justicia? No, sino gran injusticia. Reconozcamos que somos culpables y asumámoslo con humildad. Mejor nos irá si dejamos de acusar a otros porque son nuestras obras, acciones u omisiones las que han de ser enjuiciadas.

Si no vivimos del Evangelio, Jesús no vive en nosotros – Beato Carlos de Foucauld
No nos engañemos: en el Evangelio encontramos la manera de acercarnos a Jesús para hacerlo vivir en nuestras vidas. El mensaje es



