Gracias, Señor, por este nuevo día que nos regalas. Gracias por seguir amándonos, pese a que no somos merecedores de ello. Gracias porque no nos abandonas, aunque nosotros te traicionemos, te engañemos y te neguemos con nuestros comportamientos. Gracias por haber sacrificado tu vida por nosotros. Gracias por tu inmensa bondad. Gracias por habernos llamado a ser seguidores tuyos, aunque seamos indignos de ello. Gracias por cada segundo de vida que nos das para que podamos corregir el rumbo de nuestras vidas.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



