Vivir la fe de forma tibia, poco valor tiene. El cristianismo no es un regalo que se nos haya dado para disfrutar de él en algunos momentos. Hay que saborearlo permanentemente. Empaparnos de él. Y transmitirlo a quienes tenemos más cerca. Para que ellos puedan también disfrutar de este rico don. Hay que comprometerse sin complejos con el mensaje de Jesús. Vivirlo y comunicarlo a los otros.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



