Asistir a la celebración de la Eucaristía el día del Señor es participar en la fiesta del Amor. Ir a misa el domingo es una obligación moral que tenemos los cristianos. Pero es más que eso. Si realmente queremos ser consecuentes con la fe que hemos recibido, la misa dominical ha de ser el momento más importante de nuestra vida como creyentes. Porque celebramos la misericordia del Señor, recibimos su bendición y nos transformamos en Él para ser testigos suyos en el mundo en el que vivimos.

El amor de Dios es tan grande que Jesús ni siquiera reservó a su madre para sí, dándonos a María como madre, en la hora de la cruz – León XIV
Es hermoso poder tener a María, la madre de Jesús, como madre de todos los que creemos en él. Es hermoso porque



