Sobra la ociosidad de nuestras vidas, porque quien se encuentra sin hacer nada, porque no sabe o porque no quiere, está expuesto a que el mal entre en su alma. ¡Hay tantas cosas que hacer! Dentro de nosotros mismos y ayudando a los demás. No debemos poner excusas ni intentar justificarnos en el cansancio, la enfermedad o los años, para quedarnos quietos, porque esto siempre es malo. Que nuestra mente y nuestras manos no descansen en hacer el bien, que es la más hermosa de las tareas que Dios nos tiene encomendadas.

No se ama de verdad si se ama con fecha de caducidad, mientras dura un sentimiento. Un amor con vencimiento es un amor mediocre – León XIV
¿Puedo dedicar un tiempo de mi vida a amar y otro a olvidarme de que convivo con personas que necesitan ser amadas?



