Todas las etapas de la vida de un ser humano tienen su belleza, sus peligros y sus gozos e ilusiones. Todas ellas deben ser asumidas por la sociedad con responsabilidad. Pero por ser las más débiles, los niños y los ancianos requieren una mayor atención. Como creyentes que somos está en nuestras manos prestarles un cuidado exquisito y protegerlos. Son parte viva de nuestra sociedad. Están llenos de una riqueza que nos viene bien proteger por todos los medios.

En lo ordinario de nuestro día a día, estamos construyendo para la eternidad – Santa Catalina Drexel
No quieres, Señor, que hagamos grandes cosas. Al menos, de forma permanente. Es en las tareas sencillas de cada instante donde nos



