Hay injusticias, sí. En derredor nuestro y en nosotros mismos. Pero son consecuencia de la imperfección humana. De nuestra libertad no ejercida correctamente. En nuestras manos está transformar en bien lo que vemos que está mal. Podemos hacer mucho en este campo. Quejarnos diciendo que este mundo es un asco no es de cristianos. Hay que transformarlo. Estamos llamados a hacerlo.

La fe, además de conocerla, hay que vivirla – San Juan Pablo II
De poco nos sirve ser muy instruidos y sabios en temas religiosos si no llevamos a la práctica de nuestra vida diaria



