En las relaciones humanas el respeto al otro es clave para conseguir el respeto mutuo. Pero más que ese respeto a los demás debe ser tenido en cuenta el respeto que cada uno se tiene a sí mismo. Es necesario que seamos coherentes y actuemos conforme decimos creer, pues de esta forma los otros comprenderán que somos consecuentes con nuestra fe y, por tanto, no jugamos al engaño, sino que somos gente de fiar. Es la mejor manera de ser respetados.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



