La santidad no se alcanza de repente, sino que requiere un continuo peregrinaje por las callejuelas del vivir diario, con sus alegría y penas, con sus caídas y sus levantamientos… Lo importante es no desmoronarse ante los tropiezos sino resurgir de ellos convencidos de que Dios está a nuestro lado y nos ayuda siempre. Ser santos no es difícil, si el que pretende la santidad se pone en camino de servir al Señor y a los hermanos.

Debemos ir a la búsqueda de las personas, porque pueden tener necesidad de pan o de amistad – Santa Teresa de Calcuta
Son las personas, con sus necesidades, defectos y virtudes, a las que debemos servir, como consecuencia de haber recibido la gracia de



