Una hermosa manera de practicar la caridad es saber callarnos cuando tenemos que opinar sobre alguien al que le vemos lleno de defectos. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar a los otros y para estar criticando lo que hacen los demás? Mucho mejor nos iría si no lanzáramos piedras contra nadie. Porque si somos cristianos de verdad, tenemos que demostrarlo. Mejor es guardar silencio cuando no podemos pronunciar palabras de alabanza hacia los otros.

No es humilde quien no desea ser despreciado – San José de Calasanz
La humildad no es algo que se viva de palabra, sino que requiere que se practique con las obras. Para un cristiano,



